La Comunidad de puta madre apuesta por conciliar vida laboral y vida personal y familiar.

CONCILIACIÓN en la nueva normalidad

12 de mayo de 2020. La mitad de las provincias españolas han cruzado la pasarela y están en la fase 1 de la nueva normalidad. La otra mitad están nominadas a espera de ver qué pasa la próxima semana. Confiemos en que ninguna sea expulsada.

 

Toca salir a la calle y comprobar en primera persona que el mundo que dejamos fuera el 14 de marzo, dos meses después parece el mismo, pero no lo es. Abrigos y botas en escaparates en plena primavera nos gritan que nada va a volver a ser igual.

 

Pero hay que adaptarse, no nos queda otra. Cada persona debe tomar las riendas de su vida con un Covid 19, que nos ha cambiado el paradigma y la visión de manera global.

 

Apuesto a que no es el primer momento de tu vida en el que sientes que has tocado fondo (si eres de los que la pandemia te ha puesto del revés). Incluso doblo la apuesta en que éste tampoco es el peor momento de tu vida (esperando que seas de esas personas a las que como yo el virus no ha afectado entre familia y amigos. Si no es así, mi abrazo y todo mí ánimo). Pero lo que también estaría dispuesta a apostar es que este golpe que nos ha llegado de una forma tan global, te ha hecho ser más consciente que nunca de la necesidad de cambio.

 

Si es así, no te queda otra que ponerte manos a la obra. Estoy convencida de que estamos viviendo el evento de nuestras vidas. La pandemia mundial que está azotando el mundo va a suponer un nuevo Renacimiento mundial en el que cada persona se tiene que poner en el lugar del protagonista de un cambio individual, para entre todos, poder lograr el cambio colectivo que estamos necesitando.

 

Y este cambio personal es necesario para que se pueda producir el cambio o en su caso, la adaptación profesional. Ahora nos encontramos en ese momento, y tenemos la obligación de saber aprovecharlo.

 

En la nueva forma de vivir que nos va a traer la nueva normalidad, parece evidente que cada vez se va a diluir más la frontera entre lo personal y lo profesional. Ya no hablaremos de nuestras dos facetas (o tres, teniendo en cuenta el ámbito familiar). Ahora somos, simplemente SOMOS, con todas nuestras circunstancias.

 

El mundo precoronavirus puede que haya muerto. Y en el nuevo panorama prosperarán quienes reconozcan y acepten esta nueva realidad. Al menos así lo deseo, porque es la única solución para la reconstrucción.

 

La conciliación dejará de ser un tema secundario, que tendrá que ponerse sobre las mesas, porque tenemos niños o personas dependientes en casa, a las que tenemos que atender. Y hacerlo compatible con el desarrollo profesional.

 

Renunciar no puede ser una opción. No se puede perder la mitad de la mano de obra (en un gran porcentaje femenina, pues somos las “cuidadoras” por tradición). Ningún estado puede permitirse ese lujo.

 

Lo que no tengo tan claro es que ya sean tan conscientes de esto como hace falta. 

 

Así que por si acaso no es así, es nuestro momento de gritarlo, de posicionarnos y de reivindicar que la nueva normalidad es un mundo en que ya no se hacen distinciones entre el ámbito doméstico y el reproductivo.

 

Porque todos y todas somos valiosos y necesarios para reconstruir la sociedad, mientras que vamos viendo como los trajes de baño y las protecciones solares llenan los escaparates.

Imagen de portada: Pinterest. Vassilis Antonakos

About the Author /

soy@comunidaddeputamadre.com

Post a Comment